Traducción por Patricio Guzman, Chile

El año pasado se mostró claramente la incapacidad del capitalismo, un sistema basado en las necesidades de los millonarios antes que en las de millones de personas, de dar a los pueblos del mundo mejoras en las condiciones de vida, paz e igualdad. Esto quedó simbolizado en la reacción de todos los gobiernos capitalistas ante los desastres naturales del Tsunami asiático, los terremotos del sur de Asia y, especialmente, el huracán Katrina que se desató sobre la América.

A pesar de las colosales manifestaciones de apoyo en todo el mundo por las victimas de estas tragedias, así como la inmensa cantidad de dinero generada para ayudarlas, cientos de miles víctimas se pudren en campamentos de emergencia o se acurrucan en laderas de montañas congeladas sin apenas frazadas para protegerse de las duras inclemencias del invierno. Su sufrimiento es un monumento a un sistema deteriorado. Tomará años erradicar el legado de estos eventos sobre la base del capitalismo descompuesto.

La falta de preparación, la inacción, ineficiencia y corrupción contrasta con las acciones de Cuba, donde los efectos del huracán fueron mitigados mediante el movimiento voluntario de millones de personas antes de que el huracán golpeara. Un sistema no es planificado y está basado en los intereses de las clases propietarias. El otro, aunque desafortunadamente no es un estado democrático de trabajadores, mantiene el perfil de una economía planificada, que hace posible disminuir el impacto de los desastres naturales.

En Irak, otro ejemplo de un régimen fracasado, el imperialismo de EE.UU. se ha hundido en el último año en un abismo sectario y sangriento. La "pestilencia de Vietnam", como lo llamó un comentarista, pesa fuertemente sobre la administración Bush.

Durante 25 años, los derechistas Republicanos en los EE.UU. se han esforzado para reafirmar la "autoridad ejecutiva" del presidente. Esta fue destrozada por la reacción del pueblo norteamericano como consecuencia de la primera derrota de la fuerzas militares norteamericanas, el "Síndrome de Vietnam". Bush utilizó el 11/09 para reestablecer parcialmente su autoridad. Ahora esto se ha disipado completamente con la muerte de 2.100 miembros del personal militar de EE.UU. y más de 30.000 heridos la mayor parte de ellos seriamente.

Ni las elecciones del 15 de diciembre ni el llamado "plan para la victoria" de Bush en Irak pueden salvar esta "misión" perdida. 60% de la población de EE.UU. ahora considera que fue "equivocado" y un "error" invadir Irak. La posición de Bush en las encuestas ha caído a un apoyo en el rango de 40-45%.

Anteriores "halcones", como el demócrata John Murtha y del "aparato" Republicano como Brent Scowcroft, están atacando a Bush por arrastrar a EE.UU. a ese "campo minado". Si medio millón de tropas norteamericanas apoyadas por un millón y medio de soldados, marinos y tripulantes aéreos en bases y países vecinos, no pudieron vencer en Vietnam. ¿Que posibilidad tiene una fuerza de 160.000 tropas norteamericanas de evitar la derrota en Irak?

La "des-americanización", lease "Irakisación" , traspaso de la "seguridad" a las fuerzas militares irakíes, tiene la misma posibilidad de éxito que la "Vietnamisación" hace 35 años, precisamente cero. Las fuerzas irakies actuales, cuando no son "batallones fantasmas", que existen en el papel de manera que oficiales corruptos puedan recibir pagos por tropas que no existen, son escuadrones de la muerte sectarios que infringen un reino de terror sobre los chiítas, sunitas y kurdos comunes.

La pesadilla de Bush

Por otra parte, las "apuestas asimétricas", lo que EE.UU. gana o pierde en Irak, son más altas que en Vietnam. Irak es el tercer productor de petróleo más grande del mundo con reservas masivas no explotadas, el 90% del país no ha sido prospectado por petróleo, así que es crítico para el capitalismo mundial y para los EE.UU. en esta era de "inseguridad energética".

Sin embargo, no hay via de salida, ni estrategia coherente, que permita a los EE.UU. desembarazarse limpiamente de esta pesadilla. De hecho, debido a la importancia del petróleo en Irak, los EE.UU., incluso si formalmente se "retiran", mantendran una presencia militar considerable, quizas 100.000 tropas, en bases desde las que pueda intervenir en el país y en la región.

Algunos estrategas norteamericanos imaginan que si Irak se rompe, entonces podran hacer un alianza con las áreas productoras de crudo dominadas por los chiítas en el sur y los kurdos en el norte, contra los "menos petróleo" sunitas.

Esto, sin embargo, sería en el contexto de la balcanización, el quiebre, de Irak sobre lineas religiosas sectarias y étnicas. Pero esto podría provocar una desintegración centrifuga de los estados vecinos y desencadenar un conflicto étnico, que podría durar años, a través del medio oriente.

Sobre todo esto, el huracán Katrina ha roto el dique político que previamente apuntalaba la posición domestica de Bush. Él destapo la cubierta de la brutal realidad de raza, y particularmente, de clase del capitalismo norteamericano. Un crecimiento apreciable de los sentimientos de clase es el resultado político de los ataques de Bush a la clase trabajadora y los pobres, reforzado por Katrina. Esto llevó a la derrota del referéndum anti-sindical de Schwarzenegger en California y a la resistencia al régimen de Bush desvergonzadamente complaciente con los apetitos de los ricos.

Los trabajadores de Delphi, General Motors y Ford enfrentan recortes en los derechos de jubilación y despidos masivos mientras los millonarios que realmente gobiernan los EE.UU. y sustentan a Bush meten sus hocicos todavía más en el abrevadero financiero que constituye el capitalismo hoy en día.

Un comentarista ha señalado que: "La brecha entre el Sr. Rico y el Sr. Promedio (en EE.UU.) es 311 veces más grande en la era de (Bill) Gates (propietario de Microsoft) que lo que era en la época de Rockefeller (Jon Rockefeller, un magnate petrolero de fines del siglo XIX y principios de XX, nde) y los historiadores la llamaron la "época de los barones ladrones". La fortuna de Gates se incrementa en US$50 millones por día mientras casi la mitad de la población mundial tiene que sobrevivir con menos de US$2 por día.

Ricos y Pobres

Este es el retrato no solo de los EE.UU. sino de todo el capitalismo mundial. Los comentaristas capitalistas quedaron desconcertados por los recientes disturbios en Francia. El movimiento Francés fue indignación masiva, un incipiente grito de desesperación, frente a la opresión, negación de derechos humanos básicos como el trabajo y racismo. La perisferia, los suburbios de la clase trabajadora, ahora son sinónimo de regiones de pobres excluidos.

Sin embargo, lo realmente sorprendente es que estos disturbios no se hayan producido antes y en muchos más países que solo Francia, incluso en regiones enteras, dada la disparidad quemante, sin precedente, entre ricos y pobres.

Por ejemplo, los Balcanes, un área de conflicto étnico reciente alimentado por la pobreza que no se ha ido, ahora es descrita como un "suburbio de la rica Europa". Un proceso de "re-ruralización", habitantes urbanos volviendo de ciudades sumidas en la pobreza al campo con objeto de arañar la sobrevivencia, está teniendo lugar en la región.

¿Podría algo testificar mejor la bancarrota del capitalismo? Hace 15 años atrás se nos decía que el capitalismo ofrecía un futuro brillante a los pueblos de esa zona, como en Europa del Este y la ex Unión Soviética. Pero solo el 40% de la población Serbia se molestó en votar en las elecciones recientes.

Y esto tiene lugar durante un periodo de prosperidad que es caracterizado por crecimientos económicos lentos, tacaños, pero que también ve el aumento de la pobreza, que es producto de la misma fabrica de la sociedad capitalista. La mayor parte del crecimiento está en los bolsillos de la gran empresa y no en la parte que va a la clase trabajadora y los pobres.

La economía norteamericana, por ejemplo, puede estar creciendo en terminos reales a 2.5% o 3% pero el ingreso promedio de las familias en EE.UU. ha disminuído en los últimos 20 años. Bush, mientras se ve obligado a aumentar el gasto tras la estela de Katrina, sigue atacando Medicare, Medicaid y el sistema de seguridad social, del que dependen los pobres en EE.UU.

Carrera hacia abajo

Si la economía norteamericana avanza en el año o dos próximos, será debido a boom de inversiones en China, que crea un inmenso potencial productivo mediante nuevas fabricas, y un "boom de consumo" en los EE.UU. basado en bajos tipos de interés. El costo de esto, sin embargo, será un inmenso aumento en el déficit comercial que ya es un record. Este podría inflarse hasta un 7% del producto interior para el año 2007.

El déficit del presupuesto del gobierno de EE.UU., la diferencia entre lo que gasta y lo que recibe como ingresos, es cubierto por inversionistas extranjeros que continúan comprando "activos dólar", bonos del tesoro de EE.UU., papel moneda.

Cuando tiempo puede seguir esto con el trasfondo de la ampliación del "deficit gemelo" es otra cuestión. Llegado un punto los inversores extranjeros tiraran el tapón y una repetición en mayor escala, de la fusión financiera de Asia en 1997 podría tener lugar. Incluso si esto no pasa por un tiempo, el futuro para la clase trabajadora de ninguna manera será más fácil sobre la base del "moderno" capitalismo neo-liberal.

A pesar de los alegatos de Gordon Brown en sentido contrario, el capitalismo está envuelto en una "carrera hacia abajo", un ejercicio brutal de recorte de salarios por diferentes grupos de patrones para ver quien pagará el salario más bajo a la clase trabajadora.

¿Acaso no es esta la esencia de la disputa en los transbordadores Irlandeses, donde trabajadores del este de Europa de salarios bajos fueron introducidos de contrabando en los barcos para remplazar a trabajadores irlandeses de "salarios altos"? El Partido Socialista en Irlanda jugó un rol prominente a través de su diputado Joe Higgins en alertar al movimiento de trabajadores irlandés de lo que estaba pasando y llamar a una huelga general de 24 horas.

Presionados desde abajo, los dirigentes sindicales irlandeses fueron obligados a ratificar una acción parcial el viernes, 9 de diciembre, cuando 40.000 marcharon en Dublín y miles más en otras ciudades irlandesas. Esto es una anticipación de cómo reaccionará la clase trabajadora al látigo del neo-liberalismo, que los capitalistas continuarán usando a menos que se les pare por la acción laboral masiva, acompañada por esfuerzos con determinación para restablecer una voz política viable para la clase trabajadora.

Lucha de clases

El año pasado, Gran Bretaña ha tenido una ojeada a lo que la amenaza de la huelga puede conseguir. Antes de las elecciones y después de ellas, la resolución de cinco millones de trabajadores del sector público para rechazar los ataques a sus pensiones fue suficiente para obligar al gobiernon a una retirada parcial. Los acuerdos de pensión actuales para tres millones de trabajadores fueron mantenidos.

Desafortunadamente, esto fue ligado a un cambio en las condiciones para los nuevos principiantes (ver explicaciones de los acuerdos en ediciones anteriores de "The Socialist") Los sindicatos del sector público deben comenzar una lucha inmediata para cambiar esto el próximo año. Los patrones a través de su portavoz, la Confederación de la Industria Británica, esperan por el contrario, grandes ataques y más "concesiones" a sus miembros que las que hemos visto hasta ahora.

Desde el punto de vista del capitalismo británico, lo esencial de la posición de su sistema exige esto. La disminución de la economía, probablemente a una baja de 12 años, ahora es admitida por Gordon Brown, quien ha visto como comienzan a trabarse las ruedas de su muy enzalsado carruaje económico.

El boom económico británico ha sido sostenido, igual que en los EE.UU., por el gasto de los consumidores. Esto también está terminando. El crecimiento se ha reducido a la mitad y Brown espera que la economía cresca a menos de un 2% en el 2005, el predijo un 3.5% en su presupuesto pre-electoral hace nueve meses atrás. La industria manufacturera está en camino de perder cerca de 100.000 empleos en 2005 y se espera que la ocupación en ese sector caiga bajo tres millones este año.

Brown sostiene que sus medidas pasadas ayudaron a reducir la carga y la magnitud de la pobreza, especialmente mediante el incremento del gasto público. Pero en los ocho años que ha sido ministro, el porcentaje total del producto interior bruto tomado por el sector público es "menor a la proporción de la mayoría de los años de los gobiernos de Thatcher y Major" (William Keegan, The Observer)

Fue alrededor de 48% a mediados de los años de Thatcher y cerca de 40% a mediados de los años de Major. Más aún, en el año financiero 2004-5, cuando se suponía que el gasto público estaba "relajándose", fue de ¡41.4%! Implacable con la clase trabajadora contra sus demandas de subidas salariales, Brown ha tratado de "equilibrar" esto aumentando los impuestos de las empresas petroleras, pero dada la situación financiera en que estan las compañías petroleras hoy en día, debido a los precios triplicados, sus medidas apenas son un corte de uñas para los grandes negocios.

Nuevo Partido de Trabajadores de masas.

Ninguno de los otros dos grandes partidos capitalistas ofrece nada sustancialmente diferente. El presidente Conservador Frances Maude ha sugerido que los Conservadores podrían entrar en una coalición gubernamental con los Demócrata Liberales en la eventualidad de un empate parlamentario en las próximas elecciones generales. Por otro lado, Cameron "generosamente" ofrece ayuda a Blair para apoyarle en su "contrarrevolución" educacional incluso si este no cuenta con suficientes votos de su propia bancada parlamentaria.

El partido Conservador liderado por Cameron y los Demócratas Liberales, ambos apoyan la agenda neo-liberal de Blair. La lucha verbal en la Cámara de los Comunes es meramente una fachada para cubrir este hecho. De hecho, periodistas del Guardian han sugerido que antes de la llegada de Cameron, los estrategas del "New Labour" (Nuevo Laborismo) temían el colapso completo del partido Conservador. Esto hubiera barrido la "amenaza" de Blair que la oposición a él podría abrir la puerta a Conservadores "todavía peores".

La total degeneración del Nuevo Laborismo bajo Blair quedó subrayada por el último discurso del antiguo líder conservador, Michael Howard, en el parlamento. Se mofó de Blair con su "embarazoso mordaz recordatorio" de la fanfarronada de Blair: "He quitado a mi partido todo lo que ellos pensaban que era lo que creían. Los he despojado de sus creencias esenciales. Lo que los mantiene unidos es el poder".

El gobierno del Nuevo Laborismo no está en el poder sino "en ejercicio". El verdadero poder son los grandes negocios, que determinan las políticas de cualquier gobierno que permanezca dentro de los limites del sistema capitalista. Pero las declaraciones de Blair muestran que no deberían haber ninguna ilusión ahora acerca del carácter de este gobierno y del partido que lo llevó al poder.

¡Es el momento de crear las condiciones para un nuevo partido de trabajadores de masas! Esta es la tarea central para el Partido Socialista el próximo año. Decenas de miles, sino millones, están esperando un polo de atracción socialista para luchar contra el capitalismo y todos los partidos que lo representan. Esto, y la necesidad de fortalecer la resistencia de los trabajadores, es un aspecto vital del trabajo del Partido Socialista en el próximo periodo.

Este invierno promete ser uno de "descontento", lo mismo que todo el próximo año. Los acontecimientos ya han demostrado los inconvenientes del sistema capitalista a escala mundial. Existe un creciente estado de ánimo anti-capitalista. Esto ahora se ha intensificado con una capa de trabajadores y jóvenes que buscan una solución socialista.

Los próximos años prometen ser el periodo más interesante desde un punto de vista socialista y de clase trabajadora en veinte años.

Reproducido de "The Socialist", periódico del Partido Socialista, CIT en Inglaterra y Gales.

 

Committee for a workers' International publications

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