El mundo contempla con horror la violencia perpetrada por el Estado israelí contra los palestinos en Gaza. Sólo el 14 de mayo fueron asesinados 14 manifestantes durante las protestas contra el traslado de la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén.

En el momento de escribir este artículo el 15 de mayo, están teniendo lugar más manifestaciones coincidiendo con el Nakba (catástrofe) palestino, la expulsión forzosa hace ahora setenta años de más de 750.000 palestinos de sus hogares para fundar el Estado de Israel.

El traslado de la embajada norteamericana es sólo uno de los muchos movimientos provocadores de Trump en Oriente Medio donde se intensifican las tensiones en  distintos frentes.

La cancelación unilateral por parte del presidente estadounidense del acuerdo nuclear con Irán, ha hundido a Oriente Medio en una seria crisis. Al igual que un pirómano, está echando gasolina en una situación ya inflamada, con Siria y los países vecinos ya devastados por una guerra que ya ha durado más que la Primera Guerra Mundial.

A su paso han estallado nuevas guerras y conflictos en varios frentes. En primer lugar, están los recientes ataques israelíes con  misiles sobre fuerzas iraníes en Siria que podrían presagiar una nueva guerra, inicialmente entre Israel e Irán/Siria pero que posiblemente llevaría a una nueva conflagración regional generalizada, que además podría también tener un importante impacto en Europa con una nueva ola de refugiados buscando la seguridad del continente, además de poder provocar una intensificación de los ataques terroristas que podrían afectar a los propios EEUU.

Trump supone que rompiendo el actual acuerdo terminará con la amenaza de que Irán “adquiera alguna vez armas nucleares”. Sin embargo, el resultado podría ser el contrario, es decir, la futura adquisición de armas nucleares por Irán y los demás países, como el caso de Arabia Saudí, en respuesta a esa situación. 

The Guardian escribía: “Las invectivas de Trump se basan en afirmaciones que refuerzan los prejuicios pero que no se basan en la verdad.” Este  periódico refuta totalmente la pretensión de que Irán estaba “a punto de adquirir las armas más peligrosas del mundo”.

El acuerdo permitía a Irán continuar enriqueciendo uranio, pero “no permitía [tampoco podía] que técnicamente fuera capaz de utilizar este proceso para fabricar uranio para armas”. Además, según el acuerdo, Irán no podía reprocesar el plutonio como una “vía alternativa a la bomba nuclear”. The Guardian concluía que el discurso de Trump estaba “alejado de la verdad”, una manera educada de decir que era una sarta de mentiras.

Este último ejemplo de la arrogancia autoritaria de Trump representando al imperialismo estadounidense estuvo precedida por un giro aún mayor a la derecha de su gobierno con la inclusión del director de la CIA, Mike Pompeo, como secretario de estado y particularmente con la del “guerrero de la Guerra Fría”, el que fuera miembro de la administración de George W, Bush, John Bolton, como asesor de seguridad nacional. Bolton es un ultraconservador que jugó un papel prominente y desastroso en la invasión de Iraq. ¡Su propuesta de bombardear Teherán era demasiado incluso para que Bush la contemplara!

En el año 2000 Bolton dijo: “Si tuviera que rehacer hoy el Consejo de Seguridad de la ONU tendría un único miembro permanente (EEUU) porque ese es el reflejo real de la distribución de poder en el mundo”. EEUU, a través de Bolton, está preparado para someter al resto del mundo a las “cuotas”, como demuestra la guerra económica comercial de Trump contra sus potencias rivales. Esto a su vez amenaza con dar rienda suelta al “ojo por ojo” y a una guerra comercial generalizada. Además, las repercusiones de la acción militar pueden tener consecuencias económicas aún más negativas.

La trastornada política exterior de Bolton va más allá incluso de la política de “América primero” de Trump. Bolton aboga realmente por la política de “América sólo”, un regreso al unilateralismo estadounidense que fue desautorizado por el fracaso de las guerras previas en Afganistán e Iraq.

EEUU se encontró con una resistencia feroz en todo el mundo, que tuvo efecto en algunos Gobiernos como el de Alemania y el de Francia que se vieron obligados a oponerse a EEUU. Pero Trump está dispuesto a ignorar al presidente francés Macron, cuyas súplicas humillantes en Washington no gustaron mucho en Francia, en el mismo momento que sus tasas de popularidad se hunden.

Todos han sido ignorados, la canciller Merkel en Alemania, el líder conservador británico, Boris Johnson, incluso los chillidos de ‘crítica’ que salieron de Theresa May de la primera ministra británica.

Cambio de régimen en Teherán

El objetivo último de Trump y Bolton es el cambio de régimen en Teherán, no a través de la intervención militar, sino mediante sanciones salvajes que lleven a un nuevo gobierno.

Incluso el puñado de generales que hay en la administración Trump, como el secretario de defensa, el general Mattis, que intenta influir para a moderar a Trump, se opone a esta estrategia que podría tener “consecuencias imprevistas” para EEUU.

Correctamente, estos generales creen que el acuerdo nuclear con Irán estaba funcionando. Lo intentaron pero fracasaron en impedir que Trump desatara el infierno que ha iniciado.

Incluso antes de su última atrocidad Trump había provocado la furia de los palestinos con el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel. Ya a punto de ebullición, su rabia se intensificó cuando en palabras de Patrick Cockburn: “las banderas israelíes y estadounidenses  ondearán en las calles y habrá 150 carteles gigantes con la cara de Trump en ellos”. Al mismo tiempo decenas de miles de palestinos han intentado una vez más romper la cerca que rodea Gaza, la “prisión al aire libre más grande del mundo”, con un gran número de manifestantes asesinados por las fuerzas israelíes.

Trump y los neoconservadores que le rodean puede que no obtengan la victoria fácil y rápida que imaginan. Antes de sus amenazas, la línea dura de los mulás e incluso el ‘reformista’ gobierno iraní presidido por Rouhani, se enfrentaban al descontento de masas. Pero no menos importante es que la clase obrera iraní ha comenzado a reafirmarse también, a través de huelgas. A su vez ha continuado el desafío abierto en temas como la negativa de las mujeres a llevar obligatoriamente el hijab.

Sin embargo, las acciones de Trump lo más probable es que a corto plazo, dentro de Irán, cimenten el apoyo al status quo. Esto podría hacer retroceder durante un tiempo el movimiento de desafío al régimen islámico a través de un movimiento independiente de la clase obrera y las masas empobrecidas.

Incluso ante la intensificación de las sanciones, que sin duda agravarían las ya desesperadas condiciones económicas de las masas iraníes, no culparán automáticamente al régimen sino a la amenaza del exterior.

La memoria de su guerra con Iraq está marcada en la memoria de la población iraní. El imperialismo británico y norteamericano apoyaron la invasión de Irán por Sadam. El sufrimiento fue terrible en ambas partes. 30.000 iraníes fueron asesinados y hubo un número incalculable de mutilados y heridos.

Ninguna fuerza exterior será capaz de lanzar ese ataque ahora. Pero es posible que Israel, que en el pasado ha bombardeado supuestas instalaciones nucleares en Irán, a instancias de Trump y EEUU, pueda hacer bombardeos similares pero más serios sobre instalaciones nucleares identificadas.

“Sanciones devastadoras”

El régimen de Trump está amenazando con “sanciones devastadoras” contra aquellos que como las potencias europeas han dicho que continuarán con el tratado. Entre ladrones no hay honor. El cálculo monetario desnudo, la cantidad de ganancia, el saqueo, lo que pueden sacar junto con sus intereses estratégicos es lo que importa y no los intereses de la población de la región.

Basta con ver la doble cara de Putin que mantuvo una reunión amable y una conversación amigable con el primer ministro Netanyahu en Moscú, mientras aviones israelíes bombardeaban las posiciones militares de sus ‘aliados’ Irán y el presidente Assad de Siria!

Esto demuestra inequívocamente que las masas trabajadoras en Oriente Medio y en todas partes sólo pueden basarse en sus propias fuerzas, en sus hermanos y hermanas de clase del mundo, para encontrar una salida a la pesadilla en la región creada por el capitalismo y el imperialismo.

Ellas deben organizar y fortalecer sus propias organizaciones, con soluciones de clase a los problemas de cada país y en la región en general.

Las actuales elecciones en Iraq demuestran que las masas anhelan el final de los partidos basados en el sectarismo, que sólo han servido para agravar los enormes problemas creados por el capitalismo y el imperialismo mediante las intervenciones militares monstruosas que han tenido lugar.

La brutal afirmación de los intereses estadounidenses y la amenaza de la retribución económica, intensificarán la rivalidad interimperialista entre EEUU y los demás; China supone un ejemplo claro, ya que mantiene un comercio considerable con Irán, en particular el de petróleo.

EEUU cree que su dominio económico y particularmente el bancario acabarán con cualquier oposición. Pero eso es poco probable a corto plazo porque las sanciones pueden necesitar mucho tiempo para que sean efectivas. EEUU puede que tenga que hacer frente a daños económicos porque aquellos a los que ataque también tomarán medidas en su contra.

El régimen iraní ha declarado que si el acuerdo permanece intacto continuará apoyándolo. Esto es a condición de que los signatarios originales que no son EEUU también lo mantengan.

Sin duda, fiel a su palabra, Trump intentará imponer “sanciones devastadoras” a aquellos que continúen apoyando y aplicando el acuerdo.

¡No a la interferencia de potencias exteriores! Los pueblos de cada país y región deben decidir su propio destino, con el apoyo y el estímulo de la clase trabajadora y el movimiento obrero mundial.

Además, la clase obrera y la juventud a nivel mundial deben elevar la voz y preparar un nuevo movimiento de masas contra la guerra para ayudar a frustrar las acciones arrogantes y dictatoriales de Trump, Arabia Saudí e Israel. Cuando Trump visite Gran Bretaña en julio debe encontrarse con una recepción muy caliente. Esto puede ayudar a preparar un movimiento en Oriente Medio que, como una escoba gigante, barra de la  escena histórica a todos los capitalistas e imperialistas, a los jeques, príncipes y políticos sectarios.

Committee for a workers' International publications

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