Unamos las fuerzas del pueblo a escala internacional

Este sistema es global, las multinacionales privadas, las bolsas, la oligarquía financiera, trabajan a escala internacional. Por ello, sólo se puede acabar con este sistema mediante una lucha a escala internacional. La lucha no solo tiene que ser una lucha en contra de la falsa democracia del capitalismo, sino a favor de una alternativa, económica, social y laboral.

Hoy celebramos el aniversario del movimiento 15M, que ha transformado la escena de lucha, sobre todo en el Estado español. La rebelión de la juventud ha tenido una influencia enorme en las batallas contra los recortes en sanidad y educación. Ahora, ha llegado el momento de unificar las luchas del pueblo, que es sometido de varias maneras, por la dictadura del sistema financiero y los empresarios.

Desafortunadamente, no se han solucionado ninguna de las legítimas preocupaciones que dieron lugar al 15-M. El año pasado, el número de desempleados era de 4,18 millones. Ahora es de 5,6 millones, con una tasa de desempleo del 53% entre la juventud. Se estima que 200.000 personas han sido víctimas de desahucios en el último año. Y todo eso en el nombre de la “salida de la crisis”, cuando en realidad lo que ha producido es todo lo contrario. El nuevo gobierno del PP nos ha traído más recortes y otra reforma laboral, aún más brutal que la anterior, seguida de más privatizaciones. Por eso, es más necesario que nunca unificar la lucha más allá de las fronteras, y fortalecerla. Frente a la represión, desobedecer es el deber moral de todo ciudadano.

Siendo consciente de la rabia en contra de sus políticas, el sistema implanta nuevas leyes represivas para aplastar e intimidar las protestas. A pesar de todas sus amenazas, estos ataques anti-democráticos no pueden ser aceptados. Vergonzosamente, tenemos también el ejemplo de la “primavera valenciana”, donde el mismo estado nos agredió, a través de la policía, financiada por nuestros propios impuestos. 

Hemos visto una oleada de protestas muy importantes últimamente, como la campaña de “no pago” de los peajes  en Catalunya, la “marea verde” madrileña, y la Huelga General. El 29M vimos el poder de la clase trabajadora, cuando pasa de meras manifestaciones formales a la paralización de la economía, para atacar directamente a la raíz de este sistema, al que sólo le interesa la autocomplacencia monetaria de los ricos.  Los dirigentes de los sindicatos mayoritarios representan un obstáculo para impulsar una campaña de movilización mantenida en el tiempo. A Toxo y Méndez no les interesa acabar con el sistema que nos está destruyendo. Deberíamos confluir con la base sindical,  cuyo interés coincide  con  el  de  la  inmensa  mayoría  de la población e imponer una estrategia de lucha, con una huelga de 48 horas, controlada democráticamente, a través de asambleas y no por los burócratas sindicales. 

Hemos visto en el último año como el mismo sistema está perjudicando  los intereses de la mayoría tanto en el estado español, como en Francia, Italia, Grecia, etc. Es la misma gente con la misma ideología la que está atacando a los mismos sectores: educación y sanidad de cada país, además de empresas públicas y otros servicios sociales.  

Este sistema es global, las multinacionales privadas, las bolsas, la oligarquía financiera, trabajan a escala internacional. Por ello, sólo se puede acabar con este sistema mediante una lucha a escala internacional. La lucha no solo tiene que ser una lucha en contra de la falsa democracia del capitalismo, sino a favor de una alternativa, económica, social y laboral. En el mundo, se producen alimentos y riqueza para satisfacer las necesidades de toda la población, pero el afán de lucro de unos pocos, impone precios abusivos a las mercancías condenando al hambre y la miseria a amplios sectores de la población y generando crisis de desempleo al no poderse vender los productos. Por ello, es necesario poner los recursos, la banca y los pilares de la economía en propiedad pública, bajo control democrático del pueblo. Así se podría desarrollar una verdadera democracia, deliberativa, justa y solidaria. Un gobierno de los que trabajan, no uno que está trabajando por y para los ricos.

Demandamos:

• Unificación de las luchas. Derogación de los recortes, privatizaciones y reforma laboral.

• Desobediencia de las leyes represivas. Defensa del derecho a huelga y de protesta.

• Huelga general de 48 horas bajo control democrático, como siguiente paso en la lucha. Que la siguiente huelga general que se convoque, vaya seguida de una tercera o más convocatorias con anterioridad previstas, como medida disuasoria en caso de que el gobierno no opte por dar marcha atrás la reforma.

• Coordinación de la lucha a nivel mundial. Convocatoria de una Huelga General europea.

Committee for a workers' International publications

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